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Donaron los órganos de Lucas González: "Su corazón seguirá latiendo", dijo la mamá.

Cintia López, madre del adolescente que murió este jueves tras ser baleado por efectivos de la Policía de la Ciudad en Barracas, pidió justicia por Radio 10.
 

La madre Lucas González, el adolescente que murió este jueves tras se baleado por efectivos de la Policía de la Ciudad en el barrio porteño de Barracas, dijo hoy que decidieron donar los órganos de su hijo, por lo que su corazón "va estar latiendo en algún lugar del mundo".
"Donamos los órganos, el corazón de mi hijo va a seguir latiendo, no se quien será la persona, pero sus órganos le van a servir a muchas personas, era un chico sanísimo", dijo Cintia López en diálogo con Gustavo Sylvestre en Radio 10.
 

Cintia habló entre lágrimas sobre el impacto de la noticia "Todavía no entiendo lo que paso, a mi hijo me lo arrebataron, me lo mataron. Estoy muerta en vida. Me sacaron el corazón. Me sacaron todo" y señaló: "Mi hijo no era ningún delincuente, era un bebe todavía, tenia 17 años, tenia que terminar el secundario y tenia que llegar a la meta que quería".
La mujer contó que Lucas lo único que quería era jugar al fútbol, "no quería otra cosa, iba a entrenar, volvía a mi casa y después iba a la escuela" y añadió: "Siempre le inculcamos que tenia que estudiar porque el fútbol es una barita mágica". Reveló también que Luca jugó en Racing, "arranco a los 4 años, entrenaba cada tres viernes porque era chico". Lucas era hincha de Defensa y Justicia pero estaba jugando en Barracas Central.
"Siempre me decía que iba a llegar a primera y que nos iba a devolver todo lo que le dimos, pero nosotros solo queríamos verlo triunfar", dijo su mamá.
Asimismo, la mujer reveló que el presidente Alberto Fernández la llamó: "le pedí que me ayude a que esto no quede en nada y justo me llamaron para decirme que Lucas había fallecido" y aclaró que "de la ciudad nadie me llamo".
"Yo solo quiero que no le pase mas a nadie lo que le paso a mi hijo, voy por todo yo solo quiero justicia", dijo Cintia.
El fallecimiento del adolescente se produjo cerca de las 17.45 de ayer y provocó escenas de profundo dolor entre los familiares, amigos y conocidos que en ese momento se concentraban frente al Hospital El Cruce, de Florencio Varela, para exigir Justicia por el hecho y realizaron movilizaciones en reclamo de justicia tanto en ese partido bonaerense como en el barrio de Barracas.
El hecho ocurrió el pasado miércoles a las 9.30 cuando, en circunstancias que aún son materia de investigación judicial, el adolescente que jugaba en las inferiores del club Barracas Central y tres amigos, que habían ido a probarse, se movilizaban en un Volkswagen Suran azul y, al detenerse en un kiosco situado sobre la calle Luzuriaga, de Barracas, fueron interceptados por efectivos de civil quienes, según su versión, creyeron que iban a cometer un robo.
La policía dijo que los jóvenes se negaron a ser identificados, embistieron con el vehículo a dos efectivos y tras una persecución a los tiros que se extendió hasta el cruce de Alvarado y Perdriel, el futbolista fue hallado herido de dos tiros en la cabeza en el asiento del acompañante, dos de sus amigos fueron detenidos y un tercero escapó, aunque más tarde se presentó en sede policial con su madre y quedó aprehendido. No obstante, con el correr de las horas la versión policial se desacreditó, los amigos de Lucas fueron liberados del Instituto Inchausti y los familiares de todos los jóvenes denunciaron estar ante un caso de "gatillo fácil". Hoy velan al joven.




(Jc)