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“Nada personal” de Soda Stereo: cómo se compuso y grabó el disco que los consagró.

El segundo trabajo del trío cumple 35 años. Fue la consolidación del sonido de la banda y la apertura a nuevos mercados.
 

A lo largo de 1984 y 1985, Soda Stereo llevó su música por distintos escenarios. Dejó el circuito under y se subió al micro para recorrer distintas localidades del Gran Buenos Aires, actuando en discotecas. El siguiente paso fue llegar a distintos puntos del país consiguiendo una importante convocatoria.

Más allá que Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti no estaban muy conformes con el resultado final del album debut homónimo -un poco por la poca experiencia y por el funcionamiento del estudio de CBS con turnos rotativos de los técnicos- el trío logró imponer su personalidad sonora con temas como “Sobredosis de TV”, “Te hacen falta vitaminas” y “Dietético”, entre otras. Las radios y las revistas especializadas se vieron atrapadas por esta propuesta moderna, con raros peinados nuevos, y le dedicaron su espacio.
Algunos comentarios no fueron muy favorables. Tomaron a Soda como una propuesta pasajera, con una música sintética, y llegaron a llamarlos “plásticos”. La respuesta por parte del grupo no tardó en llegar: para la segunda presentación en el Astros, en 1985, armaron una playa sobre el escenario con dunas y palmeras de telgopor y olas de papel de celofán. En aquella época apareció como tecladista invitado el Zorrito Quintiero.
“No nos preocupan mucho las críticas. Cuando la gente nos escucha bien generalmente cambia de opinión. Sabemos que hay una contradicción en nosotros, como la hay en todo tipo que vive en la ciudad y es que nos oponemos teóricamente al consumo pero estamos rodeados de publicidad y consumo. El joven odia el consumo y la televisión, pero al mismo tiempo la ama. Esa contradicción rescatamos todo el tiempo en nuestras letras, sobre todo en el primer longplay. Hay muchos que nos piden una ideología política, una militancia, pero nosotros estamos más interesados en los medios de difusión”, describió Gustavo Cerati a la revista Cantarock por aquellos días.

Una voz en off con expresión deforme.
Para el segundo disco, Gustavo, Zeta y Charly tomaron el control del estudio. Con un presupuesto más acorde al proyecto, el grupo se instaló en Moebio, uno de los mejores estudios por aquellos días en el país -entre septiembre y octubre- para trabajar en las nuevas canciones. Mariano López tuvo un lugar importante en las decisiones y cuestiones técnicas.
Los integrantes dejaron de lado el estilo que marcó al primer disco, marcado por la new wave, el ska y el reggae, para pasar a un costado más oscuro. Se pensó en contratar a Charly García o Cachorro López para la producción, pero al tiempo quedó en la nada.
Semanas antes, Cerati, Bosio y Alberti se instalaron en una quinta de Parque Leloir para poder trabajar más tranquilos. Los primeros días fueron muy relajados y se pasaron gran parte del día escuchando discos de The Cure, Depeche Mode y David Bowie.“Hay más equilibrio entre la melodía y el ritmo. Al principio éramos puro ritmo desenfreno desatado. Ahora la temática es más intimista, quizás más romántica. Se sigue manteniendo esa manera de escribir llena de imágenes porque yo trabajo así, como si estuviera viendo un video. Canciones llenas de imágenes que se van uniendo en una historia. Seguimos siendo rítmicos porque lo fundamenta del rock es la energía que genera y nosotros necesitamos bailar y que la gente baile lo que hacemos”, describió Cerati a Canta Rock.

Para lograr el sonido deseado, Charly Alberti grabó cada parte de la batería por separado con el fin de dar con un efecto más poderoso, típico de mediados de los ’80 que usaba el productor inglés Steve Lillywhite. Era un concepto nuevo que requirió de bastante experimentación en el estudio.
“Colocamos la mitad del stack que llevamos a un show en una sala del segundo piso de Moebio, pusimos micrófonos ambientales e intentamos colocar la batería en otro ambiente. Pero como no había una sala especial para eso, hubo que grabar cada parte por separado. Fue una locura porque para poder conseugir ese sonido de batería yo grababa el bombo en una toma, el tambor en otra, el hit hat en otra, los platos en otra y los toms en otra”, contó Alberti en la Biografía de Soda Stereo de Marcelo Fernández Bitar.
El Zorrito cambió su teclado Poly 800 por un Juno y un flamante DX7. También el trío consiguió un Emuletor para grabar algunos cuerdas y arreglos puntuales. En el caso de las guitarras, Gustavo trabajó mucho con su amigo Richard Coleman (que probaron en los primeros días de la banda como cuarto integrante) con quien inventó un sistema especial.
“Más que ambicioso es un trabajo que responde mucho más a lo que queremos en este momento. Hay mejoras como el nivel de producción, el sonido que logramos y nuestras interpretaciones tanto instrumentales como vocales. Además los temas fueron muy trabajados por los tres en cuanto a los arreglos y veo una mejor riqueza temática. Es un álbum osado”, describió Cerati sobre la propuesta del segundo trabajo.
El nacimiento de las canciones
Muchas de las letras y melodías se completaron en la semana que estuvieron en la quinta. El trío consiguió una mezcla entre el funk y el dark. Algunas de las canciones sonaron antes en vivo con buena respuesta por parte del grupo
En ese efecto agridulce que buscaba la banda apareció “Nada personal”, un tema marcado por su intro de guitarra y bajo, con buenos arreglos de teclados.
El mensaje de la letra es una crítica al consumo, a las teorías de la comunicación, a esa “voz en off” que suena “deforme”. Cerati y Zeta se habían conocido a fines de los ’70 en la Universidad del Salvador, estudiando la carrera de Publicidad. Toda esa información se vio reflejada en las primeras canciones del trío. “Nada personal” fue el primer track del lado A y rápidamente se convirtió en un hit.
“Si no fuera por” fue el segundo tema del álbum. “Podrías acercarte un poco más. Podrías delirarte un poco más. Podrías desnudarte un poco más”, cantaba Cerati sobre una base bailable. El siguiente tema fue “Cuando pase el temblor”, un canción que Gustavo compuso en la adolescencia con una guitarra criolla, en la casa de sus padres y que atrajo la atención gracias a sus aires de carnavalito mezclado con reggae. El video, dirigido por Alfredo Lois (compañeros de Cerati y Bosio en la universidad) se filmó en Tilcara, Jujuy, en plena gira por el Norte del país.
“Danza rota”, otro de los temas bailables que sonaron primero en vivo. “Dame, dame una pista, algún rastro para hallarte. Estoy bailando una danza rota quisiera escaparme”. “El cuerpo del delito” cerraba el lado A de Nada personal.

Al dar vuelta el casete o el vinilo aparecía “Juegos de seducción”. Otra composición de los primeros días del grupo y que tuvo como primer nombre “Trae cola”. Un hit que acompañó al trío a lo largo de su historia y que estuvo en el regreso de 2007. “Estoy azulado”, una colaboración entre Cerati y Coleman. Por aquellos días, los guitarristas habían formado la banda Fricción, junto a Fernando Samalea y Cristian Basso.
La canción presentó un interesante trabajo de violas, donde se usaron dos compresores y un mixer antes de enchufarla al amplificador que dividió el sonido en cuatro señales. Algo similar pasó en el siguiente tema “Observándonos”, donde se invirtió una parte de la cinta con la guitarra logrando un particular efecto. “Imágenes retro” y “Ecos” fueron los temas que cerraron el lado B.
El segundo disco de Soda Stereo salió el 21 de noviembre de 1985. “Este nuevo material es más intimista y más crudo, más redondo y equilibrado entre ritmo y melodía”, describió Cerati a la revista Toco & Canto.
En paralelo, Soda Stereo grabó un maxi simple que contiene nuevas versiones extendidas de los temas “Nada Personal” y “Sobredosis de TV”, que fue la primera experiencia que de este tipo que se realizó en el país.
“Puede ser que Nada personal no sea un éxito comercial, pero yo ya estoy contento porque es otra cosa. Creo que progresamos, evolucionamos en este periodo, que ni siquiera fue largo. Pienso que lo importante radica principalmente en que sea distinto”, sintetizó el cantante y guitarrista.
A lo largo de su carrera, el trío superó desafíos y subió escalones en su excelencia musical. Nada Personal fue la consagración de Soda a nivel nacional y permitió buscar nuevos mercados, logrando con los años en ser uno de los artistas más importantes de Latinoamérica y que influenció a una nueva generación de músicos.




(Jc)