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Hija de empresario que abusó de cuatro nietas: “Mi nena me dijo ¿cómo lo sabés, si era un secreto?”

CASO ABERRANTE.
El agresor, es un productor agropecuario pampeano de 78 años de edad y está detenido en Santa Rosa. También violó a una de sus sobrinas. Todo sucedióentre 2002 y 2018.

Elbio Eyheramonho.

“Lo que le pasó a las nenas lo van a sufrir toda la vida”, comenta Claudia, hija del empresario y productor agropecuario pampeano Elbio Eyheramonho (78), que ha sido condenado a 18 años de prisión por abuso sexual agravado de cuatro de sus nietas y una sobrina.
 
Claudia reside en Mar del Plata y es la madre de una niña de 7 años, una de las cinco víctimas del empresario condenado. Ella ha sido querellante y casi como un desahogo relata que la "reconforta" la condena a su padre, y advierte el riesgo que significaría que le otorguen, en algún momento de la condena, la prisión domiciliaria.
 
La sentencia fue dictada por los jueces Gastón Boulenaz, Andrés Olié y Alejandra Ongaro, quienes además dispusieron que el acusado continúe con prisión preventiva hasta que la misma quede firme. Los abusos ocurrieron en un lapso de 16 años, entre 2002 y 2018. Hoy, sus cuatro nietas tienen 24, 16, 14 y 7.

Eyheramonho se encuentra detenido en una celda del GEO (Grupo Especial Operativo), ubicado en un edificio entre Santa Rosa y la vecina localidad de Toay.
 
La condena fue la noticia del día en la capital provincial, lugar donde el caso generó gran conmoción desde el momento que una de las víctimas denunció públicamente, y por las redes sociales, a su propio abuelo. La hija del empresario abusador habló con Clarín. Tiene una hermana y un hermano, los tres son hijos del atacante, padres de las víctimas.
 

¿Cómo recibiste la condena?
"Fue un alivio. Bien. Lo más reconfortante fue que no le dieron la prisión domiciliaria, porque si era así es un peligro para la sociedad."
 
¿Tenían temor que le dieran domiciliaria?
"Sí, por la edad y porque es del grupo de riesgo con este tema del coronavirus, era una posibilidad. No hubieran vivido tranquilas mi sobrinas y mi mamá. Pero los jueces se dieron cuenta que no está arrepentido. Hubiera atacado otra vez. Además empezó a atacar de grande, seguiría abusando."
 
¿Cómo pudo cometer los abusos durante tantos años siendo parte de la familia?
"Era muy hábil. Atacaba en cualquier momento, cuando veía la oportunidad. Y a nenas las atacó hasta que tuvieron 11 ó 12 años, cuando ellas (las víctimas) podrían empezar a hablar del tema con alguien."
 
¿Cómo el proceso para romper el silencio, que alguien se animara a hablar?
"Eso le agradezco a una de mis sobrinas. Ella lo pudo decir, lo pudo hablar. Fue hace dos años, en unas vacaciones cuando mi hija fue a Santa Rosa. D., la prima, vió como la miraba (Elbio a su hija, hoy de 7 años). Y se dio cuenta que iba a seguir haciendo lo mismo. Lo pudo hablar por una clase de ESI (Educación Sexual Integral) y allí lo hablaron con las primas. Una de ellas lo puso en Instagram y ahí explotó todo."
 
¿Y cuando hablaste con tu pequeña hija, cómo fue?
"Mi hija, con toda su inocencia, me dijo "¿cómo lo sabés, si era un secreto?”. Gracias a mi sobrina mi hija se salvó de más abusos."
 
¿Qué ocurrió en esa reunión dónde lo enfrentaron a tu padre para decirle lo que había hecho?
"Cuando nos juntamos hizo (el padre) un comentario: "Uy, reunión familiar". Era algo que nunca quería. El tenía estrategias para que se ocultara todo: una era que estuviéramos peleados entre los hermanos. Iba con mi hermano y mi hermana y hablaba mal del otro. Y se manejaba con el dinero: te daba plata, entonces le debías y con eso te maltrataba. Siempre nos maltrató, a nosotros y a mi mamá. En esa reunión dijo eso de que "no es para tanto"y que "a las nenas había que iniciarlas sexualmente". Quería matarlo… A mí me tuvieron que sacar de la reunión."
 
¿Y cómo fue la reacción de tu padre?
"El chabón (por su padre al otro día estaba comprando cosas para el campo."
 
¿Cómo están las chicas ahora?
"Lo que les pasó lo van a llevar toda la vida, se sufre toda la vida. Te lo dicen todas las víctimas, mujeres de 55 o 60 años. Las chicas están en tratamiento, cada una con la forma que eligió. Mi nena tiene ahora 7 años. Se arrancó las pestañas, se cortó el pelo. Tiene arranques. Necesitan una asistencia constante. Y por eso quiero agradecer a las psicólogas de la Oficina de Asistencia a la Víctima. Fue una entrega total: nos dieron los celulares y las llamamos a cualquier hora. Hablaban dos horas cuando las nenas lo necesitaban."
 
¿Hay más víctimas?
"Sí. Lo dijeron, nos contaron. Pero no se animaron a declarar. Hubo personas, mujeres que realizaron tareas domésticas en casa y otras chicas allegadas a las familias. También hubo mujeres que nos contaron que se animaron a contar el abuso que sufrieron de otros atacantes cuando vieron nuestro caso."
 
La condena y los abusos:
Las figuras legales por las que ha sido finalmente condenado el empresario Eyheramonho, teniendo todas como víctimas a sus cuatro nietas, fueron: abuso sexual simple -por ser la víctima menor de 13 años-, doblemente agravado por resultar un grave daño en la salud mental de la víctima y por el vínculo de parentesco (ascendiente), como delito continuado y abuso sexual gravemente ultrajante por las circunstancias de su realización, agravado por el vínculo de parentesco (ascendiente), como delito continuado.
 
Sobre su sobrina, se le imputó abuso sexual simple -por ser la víctima menor de 13 años-, en dos oportunidades, en concurso real.
 
A una de las nietas, el condenado la tocaba desde que tenía 6 años y hasta los 11 ó 12, tanto cuando iba a visitarla -junto a su esposa- fuera de la provincia, como cuando la víctima se trasladó con sus padres a Santa Rosa.
 
De otra nieta abusó, también con tocamientos y conductas más obscenas, en su propio domicilio -cuando la niña lo visitaba frecuentemente entre los 6 y 11 años- y en una camioneta cuando regresaban solos de un campo que el acusado posee a unos 70 kilómetros de Santa Rosa.
 
Sobre una tercera nieta, con las pruebas reunidas durante el juicio oral, se probó que también le efectuó tocamientos en un baño de su casa, adonde sus padres la llevaban muy seguido y hasta se quedaba a dormir.
 
A la nieta restante la agredió sexualmente con tocamientos cuando ella tenía entre 3 y 4 años y hasta los 7. Los hechos se repitieron en la vivienda del abuelo y, en al menos, dos oportunidades y en dos baños.
 
Todas ellas sufren afecciones psicológicas en distintos grados, según consignaron los especialistas durante las audiencias, y una de ellas padece secuelas aún más graves. Finalmente, con respecto a la sobrina, se acreditó que la abusó en 2017 en, al menos, dos ocasiones. Una en la casa de la abuela paterna de la víctima y otra en la vivienda particular del agresor.



(Jc)